lunes, 26 de septiembre de 2011

VERTE, VERNOS

Quiero verte, vernos,
pero desde arriba
para que tu olor no me confunda
y acabemos como siempre.
Quiero verte, vernos,
pero desde lejos
para tratar al menos de intuir
qué es lo que me acerca a ti,
pero también qué me distancia.
Quiero, por un momento,
saltar en el tiempo
para ver como te, nos, recordaría.
Quiero que me arranques cada pensamiento funesto
y poder volver a vivir en cada sonrisa
sin que exista nada, nadie, más.

sábado, 10 de septiembre de 2011

MANUAL DE INSTRUCCIONES

El cepillo de dientes tiene que ser azul (de esa me di cuenta ayer).
La pierna contraria al lado del que duermo deberá estar fuera de la sábana.
Al café le pongo una cucharadita de azúcar y (sólo) la puntita de la segunda.
Me gusta el limón (aunque eso ya lo sabes). Y el tomate y el pimiento y el picante y la tarta de queso y el ron y el hielo...
A veces duermo largas siestas y otras veces me basta con cinco minutos. Por las noches es distinto, no sé como desenchufarme, no del mundo, sino de mí mismo. Si te quedas, posiblemente no sabré desconectarme de ti. O quizás sí, quién sabe.
Fumo mucho, a veces demasiado (tú siempre pensarás que es demasiado y tarde o temprano me lo dirás).
Me ilusiono con la misma velocidad que me acostumbro.
Dudo de todo menos de lo que siento.
Dudo todo el rato de que lo que sienta sea la mejor opción.
En los días raros, me quedaré horas dándome vueltas a mí mismo. Si me preguntas pensaré que no hay nada que responder y sólo lo sabré cuando sea demasiado tarde, cuando ya nada importe.
Ah, sí, la ducha es el único lugar en el que no canto.
No plancho y hay pocas cosas que odie más que hacer la cama.
Me gustan las cosas claras, pero no que las verdades sean como puños.
Aborrezco las multitudes, aunque a veces me fascinan.
La mayor parte del tiempo huyo de los problemas, aunque de cuando en cuando estallo y me enfrento.
Y si hay que elegir (y siempre hay que elegir) prefiero comerme el miedo y permitirte que me conozcas, sin manual de instrucciones.
Bienvenida.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Tu sonrisa
para detener el tiempo y hacerme volar sobre las dudas.
Tu cuerpo
para desterrar de una vez por todas el vacío de esta cama
Tu pelo
para confundir un domingo con una vida entera.
Tus manos
para volver a abrir los senderos que había preferido borrar.
para volver a saber quién soy yo.

BOCA ARRIBA

Todas las historias son distintas, lo sé, pero en el fondo, todos los comienzos son el mismo. Siempre estoy ahí, aguantando, esquivando los empujones, retrasando el inicio porque sé que así demoraré el final. Tarde o temprano me lanzaré o caeré. Da lo mismo. Después vendrá el descenso, el mundo abisal como dice Drexler, abrirse el pecho hasta vaciarse y tocar fondo sin que apenas nos quede aire. Entonces, un día, sin darnos cuenta, el mundo volverá a tirar de nosotros hacia la superficie y el desenlace será también el de siempre: quedarnos a merced de la corriente, flotando boca arriba como peces muertos.

PROPONGO

Propongo
que por un momento
no haya ojos, ni boca, ni oídos
que ni siquiera existan las manos
ni el infinito universo que abren cuando nos tocamos.
Propongo que durante un minuto
y solo durante un minuto
no haya sexo, ni rencores, ni cosas pendientes.
Que el niño se quede en la cuna
y el viejo en la cama
que el sol no riegue de verdad la sombra
y no haya lunas, ni llenas, ni nuevas.
Propongo dejar de existir
al menos durante un día
quizás así todos tengamos por una vez
el privilegio de echarnos de menos.

viernes, 2 de septiembre de 2011

TODOS A SUS PUESTOS

Claro que lo sé
lo tengo más que claro
los días raros son muchos
y los días buenos, raros.
Duró la efímera rosa
lo que duran los suspiros
lo que una mariposa dura
fuera de El Retiro.

Y aunque no haya una razón,
todos a sus puestos,
la vida puede que no
se ponga mucho mejor que esto
Por una vez que no duele,
todo el mundo a bordo
que la pena cante hoy
en oídos sordos.

Claro que también,
melancolía manda
con su pluma minuciosa,
deshace afanosa lo que uno anda.
Dejemos que esa nostalgia
nos bese la cara seca,
como el sol de los domingos
besa la plaza de Chueca

Y aunque no haya una razón,
todos a sus puestos,
la vida puede que no
se ponga mucho mejor que esto
Por una vez que no duele
todo el mundo a bordo,
que la pena cante hoy
en oídos sordos.

(Jorge Drexler)