Se rompió el maleficio. Durante la adolescencia fui un fanático de Héroes del Silencio (sí, era de esos). Cuando se separaron me hice fanático de Bunbury (sí, seguía siendo de esos). Hay algo en sus letras, en sus músicas y sobre todo en su teatral forma de cantar que conecta con la naturaleza más atávica de muchos. Pero tenía una gran espina clavada. Cada vez que venían en concierto a Tenerife los Héroes o, después, Enrique en solitario -y tampoco fueron muchas-, yo nunca podía ir -no vamos a hablar de las razones-. Anoche por fin se rompió ese pequeño maleficio personal y tragándome el orgullo -por la suspensión del concierto programado por diciembre- me planté en el Pabellón de Deportes de Santa Cruz. Y me transformé. Nos transformamos todos. Más bien podría decirse que volvimos a sacar ese 'algo' que nos conecta con las exageraciones de Bunbury, que nos hace cantar como él, creyéndonos lo que cantamos, exorcizando demonios, aunque ya no los tengamos tanto. Rompí mi pequeño maleficio personal, disfruté como hacía tiempo que no disfrutaba de un concierto y abrí ese pedazo de mi vida perdido -el de los recuerdos de las canciones de Héroes y Bunbury- a mi nueva vida. Fue como unir mi pasado con mi presente y futuro. Durante el concierto no me di cuenta, claro. Estaba demasiado ocupado en rebuscar en la memoria las canciones y gritarlas a todo pulmón, sin importarme que me fuera progresivamente quedando sin voz y empezaran a aparecer los gallos. Exhausto, pero feliz, como al final de un intenso orgasmo, salí del Pabellón de una forma un poco precipitada y sin tiempo de ordenar sensaciones. Supongo que por eso lo estoy haciendo hoy.
P.D.: Quería escribir una crítica sobre el concierto, pero me ha salido esto. Creo que ya empiezo a entender por dónde van a ir los derroteros de este blog...
Dom
viernes, 17 de julio de 2009
lunes, 6 de julio de 2009
LLEGÓ EL VERANO

Es así, aunque cada mañana me tenga que levantar a la misma hora, llegó el verano. Todo el mundo está en la calle. La noche ya no es patrimonio del botellón. Sirva esta foto que, por cierto, es de abril, para homenajear a la luz del verano. Cada vez que llega me digo 'no, pero si a mí me gusta el otoño, y su lluvia y sus tardes grises'. Me engaño, claro. Cuando el verano tarda en llegar me doy cuenta de lo que me gusta de verdad es la luz, los días largos, la gente en la calle, el buen humor que se respira, las ganas de hacer cosas... Lo que me gusta es la felicidad, por más que cuando te faltan cosas en tu vida quieras hacerte creer a ti mismo y a los demás que tú estás bien así. Celebremos la luz y dejemos que penetre en todos los minutos de nuestros días. Recargemos las pilas.
P.D.: Vaya, esta entrada me ha salido demasiado de blog de autoayuda.
Dom
martes, 30 de junio de 2009
PROLEGÓMENOS
Sí, un poco de mirarse el ombligo, de egocentrismo, de creer que a alguien, en algún lugar del planeta -por recóndito que sea- le puede interesar lo que digamos. Eso es un blog. También hay un poco de exorcismo, de tener un sitio donde desahogarse, de catarsis.
De ambas partes -y supongo que de muchas más- surge este blog de nombre claro -y egocéntrico, si quieren- y de espíritu heterogéneo.
No tengo ni idea de cuáles serán los contenidos del blog que aquí comienza. Pero puedo apostar a que no seguirán una línea marcada previamente. Dejemos que todo fluya...
Dom
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