sábado, 5 de octubre de 2013

Hoy quiero contraatacar

Hoy quiero contraatacar. No sé por qué hoy, pero este blog, ya lo advertí desde la primera entrada -o 'Entrada 0', que queda más modehno- es fruto del más absoluto capricho. Sólo así se entiende que haya tardado casi dos años en volver a actualizarlo. ¿Que qué he hecho en estos dos años? Pues vivir. Y más concretamente en el ámbito bloguero, escribir para otros, muchos de los cuales también soy yo -en realidad, todos para los que se escribe son de alguna forma uno o algún rincón de uno, lo cual no deja de ser inquietante o incluso terrorífico-.

Que ahora esté escribiendo esto no significa que vaya a emprender una actualización frecuente (o normal) de este cuaderno de bitácora -sinónimo viejuno y hoy desaparecido del término 'blog' que siempre me gustó por su rimbombante sonoridad-. Este blog sigue siendo igual de caprichoso que lo ha sido siempre. Sólo escribo en él cuando el cuerpo me lo pide -y parece que últimamente no me lo ha pedido mucho-.

Lo que a lo mejor sí haré (deja ver, aunque no de momento) es lo de compartirlo en alguna de las redes sociales en las que me manejo diariamente, porque a todas estas, pocos conocen este rinconcito de mí en Internet. Un exacerbado sentido del ridículo -quienes me conocen ya saben a qué me refiero- y haber dedicado más de una entrada a compartir poemas propios, disciplina en la que ni siquiera me considero aprendiz sino más bien 'curioso kamikaze y sacrílego', son posiblemente las únicas explicaciones. O, por lo menos, las únicas explicaciones de las que soy consciente.

Y como este blog es tan caprichoso y esta entrada es el sumo del capricho, voy a terminar con la canción que suena en mi ordenador mientras escribo estas palabras que finiquitan este extraño retorno, con cambio de diseño incluido. Me tomo este post como un necesario (auto)toque de atención. "¡Eh, que soy tu blog y sigo aquí! No pienses en mí sólo cuando sufras, cuando llores, cuando quieras quitarme la vida... y todas esos tópicos de la escritura como exorcismo".

Hasta la próxima (veremos cuándo y cómo será).


martes, 15 de noviembre de 2011

LA MANCHA

La mancha ha calado.
La miro sin saber qué pensar.
Mis ojos intentan llegar hasta su centro más profundo,
hasta su fondo,
pero todavía no pueden.
La mancha aún no ha llegado al colchón,
aún no.

lunes, 3 de octubre de 2011

DE VEZ EN CUANDO LA VIDA

De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas,
nos pasea por las calles
en volandas,

y nos sentimos en buenas manos;
se hace de nuestra medida
toma nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como un niño
cuando sale de la escuela.

De vez en cuando la vida
toma conmigo café
y está tan bonita que
da gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita
a salir con ella a escena.

De vez en cuando la vida
se nos brinda en cueros
y nos regala un sueño
tan escurridizo
que hay que andarlo de puntillas
por no romper el hechizo.

De vez en cuando la vida
afina con el pincel:
se nos eriza la piel
y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.

De vez en cuando la vida
nos gasta una broma
y nos despertamos
sin saber qué pasa,
chupando un palo sentados
sobre una calabaza.

(Joan Manuel Serrat)

lunes, 26 de septiembre de 2011

VERTE, VERNOS

Quiero verte, vernos,
pero desde arriba
para que tu olor no me confunda
y acabemos como siempre.
Quiero verte, vernos,
pero desde lejos
para tratar al menos de intuir
qué es lo que me acerca a ti,
pero también qué me distancia.
Quiero, por un momento,
saltar en el tiempo
para ver como te, nos, recordaría.
Quiero que me arranques cada pensamiento funesto
y poder volver a vivir en cada sonrisa
sin que exista nada, nadie, más.

sábado, 10 de septiembre de 2011

MANUAL DE INSTRUCCIONES

El cepillo de dientes tiene que ser azul (de esa me di cuenta ayer).
La pierna contraria al lado del que duermo deberá estar fuera de la sábana.
Al café le pongo una cucharadita de azúcar y (sólo) la puntita de la segunda.
Me gusta el limón (aunque eso ya lo sabes). Y el tomate y el pimiento y el picante y la tarta de queso y el ron y el hielo...
A veces duermo largas siestas y otras veces me basta con cinco minutos. Por las noches es distinto, no sé como desenchufarme, no del mundo, sino de mí mismo. Si te quedas, posiblemente no sabré desconectarme de ti. O quizás sí, quién sabe.
Fumo mucho, a veces demasiado (tú siempre pensarás que es demasiado y tarde o temprano me lo dirás).
Me ilusiono con la misma velocidad que me acostumbro.
Dudo de todo menos de lo que siento.
Dudo todo el rato de que lo que sienta sea la mejor opción.
En los días raros, me quedaré horas dándome vueltas a mí mismo. Si me preguntas pensaré que no hay nada que responder y sólo lo sabré cuando sea demasiado tarde, cuando ya nada importe.
Ah, sí, la ducha es el único lugar en el que no canto.
No plancho y hay pocas cosas que odie más que hacer la cama.
Me gustan las cosas claras, pero no que las verdades sean como puños.
Aborrezco las multitudes, aunque a veces me fascinan.
La mayor parte del tiempo huyo de los problemas, aunque de cuando en cuando estallo y me enfrento.
Y si hay que elegir (y siempre hay que elegir) prefiero comerme el miedo y permitirte que me conozcas, sin manual de instrucciones.
Bienvenida.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Tu sonrisa
para detener el tiempo y hacerme volar sobre las dudas.
Tu cuerpo
para desterrar de una vez por todas el vacío de esta cama
Tu pelo
para confundir un domingo con una vida entera.
Tus manos
para volver a abrir los senderos que había preferido borrar.
para volver a saber quién soy yo.

BOCA ARRIBA

Todas las historias son distintas, lo sé, pero en el fondo, todos los comienzos son el mismo. Siempre estoy ahí, aguantando, esquivando los empujones, retrasando el inicio porque sé que así demoraré el final. Tarde o temprano me lanzaré o caeré. Da lo mismo. Después vendrá el descenso, el mundo abisal como dice Drexler, abrirse el pecho hasta vaciarse y tocar fondo sin que apenas nos quede aire. Entonces, un día, sin darnos cuenta, el mundo volverá a tirar de nosotros hacia la superficie y el desenlace será también el de siempre: quedarnos a merced de la corriente, flotando boca arriba como peces muertos.