viernes, 17 de julio de 2009

ROMPIENDO MALEFICIOS

Se rompió el maleficio. Durante la adolescencia fui un fanático de Héroes del Silencio (sí, era de esos). Cuando se separaron me hice fanático de Bunbury (sí, seguía siendo de esos). Hay algo en sus letras, en sus músicas y sobre todo en su teatral forma de cantar que conecta con la naturaleza más atávica de muchos. Pero tenía una gran espina clavada. Cada vez que venían en concierto a Tenerife los Héroes o, después, Enrique en solitario -y tampoco fueron muchas-, yo nunca podía ir -no vamos a hablar de las razones-. Anoche por fin se rompió ese pequeño maleficio personal y tragándome el orgullo -por la suspensión del concierto programado por diciembre- me planté en el Pabellón de Deportes de Santa Cruz. Y me transformé. Nos transformamos todos. Más bien podría decirse que volvimos a sacar ese 'algo' que nos conecta con las exageraciones de Bunbury, que nos hace cantar como él, creyéndonos lo que cantamos, exorcizando demonios, aunque ya no los tengamos tanto. Rompí mi pequeño maleficio personal, disfruté como hacía tiempo que no disfrutaba de un concierto y abrí ese pedazo de mi vida perdido -el de los recuerdos de las canciones de Héroes y Bunbury- a mi nueva vida. Fue como unir mi pasado con mi presente y futuro. Durante el concierto no me di cuenta, claro. Estaba demasiado ocupado en rebuscar en la memoria las canciones y gritarlas a todo pulmón, sin importarme que me fuera progresivamente quedando sin voz y empezaran a aparecer los gallos. Exhausto, pero feliz, como al final de un intenso orgasmo, salí del Pabellón de una forma un poco precipitada y sin tiempo de ordenar sensaciones. Supongo que por eso lo estoy haciendo hoy.

P.D.: Quería escribir una crítica sobre el concierto, pero me ha salido esto. Creo que ya empiezo a entender por dónde van a ir los derroteros de este blog...

Dom

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